1980 - 2000

AQUELLS DURS ANYS VUITANTA


El salari, que es percebia diàriament en efectiu, no era objecte de declaració fiscal; en conseqüència, les retencions per rendiments del treball eren nul·les o merament simbòliques. Aquesta situació tenia un efecte directe en les prestacions futures, de manera que, en arribar a l’edat de jubilació, les pensions resultaven notablement reduïdes.

Aquesta mesura, promoguda en el marc de les directrius europees, va ser sotmesa a debat en assemblea i finalment es va aprovar l’obligatorietat de declarar els ingressos. La decisió va generar un profund malestar entre la plantilla, especialment entre aquells treballadors pròxims a la jubilació, els quals mostraven reticències a assumir una reducció aproximada del 30 % dels seus ingressos sense la garantia d’una millora proporcional en les prestacions futures.

A partir d’aquell moment, es va implantar el pagament dels salaris mitjançant transferència bancària. Aquest canvi va tenir un impacte significatiu en l’àmbit familiar, i va resultar especialment destacable la reacció de les esposes de molts treballadors davant la nova situació.

En aquest context, Santi Rovira va ser elegit secretari de l’OEPB. Així mateix, es va acordar una retenció inicial del 5 % del salari en concepte d’IRPF, percentatge que s’incrementaria fins al 12 % l’any següent.

Amb la promulgació del Reial decret de 1980, desapareixen les societats d’estiba com a tals. Les empreses estibadores passen a integrar el seu propi personal, deixant d’estar obligades a contractar treballadors del cens, fet que situa aquest col·lectiu en una situació de buit legal abocada a la seva progressiva desaparició. Paral·lelament, a la premsa local comencen a publicar-se ofertes de feina per a la contractació de nous treballadors portuaris.

El nou marc normatiu establia, entre altres aspectes:

  • El foment de la contractació de treballadors fixos per part de les empreses.
  • La regularització dels nous treballadors contractats directament per aquestes empreses (comunament anomenats esquiroles).
  • La supressió del sistema de torns rotatoris.
  • La intervenció del comandant de la Marina Mercant en l’organització del treball portuari.

En aquest context, el conflicte laboral es va intensificar notablement. Mesos després, el president del Port de Barcelona declarava al Diario de Barcelona que «els treballadors contractats han salvat l’economia catalana».

La confrontació es va estendre a la totalitat dels ports espanyols. A les mobilitzacions s’hi van sumar també les esposes dels treballadors, que van participar activament en nombroses protestes. Entre aquestes va destacar l’ocupació simbòlica de la rèplica de la caravel·la de Cristòfor Colom, la Santa Maria.

Mentre aquests esdeveniments tenien lloc a Barcelona, a Las Palmas es desenvolupava una manifestació de dones i familiars de treballadors portuaris. Durant aquesta, un conductor va irrompre en un piquet de manifestants, envestint un grup de nens i provocant la tràgica mort de Belén María, filla d’un estibador.

Aquest succés va suposar un punt d’inflexió per al col·lectiu, esgotant la seva capacitat de tolerància. El conflicte es va intensificar considerablement i, davant el risc d’un augment de la tensió social, la patronal va optar per iniciar negociacions amb els vaguistes.

Entre les principals reivindicacions plantejades hi havia la no privatització de les empreses del sector, la reincorporació dels treballadors fixos als seus llocs de treball, l’establiment de l’exclusivitat laboral —garantint així la contractació de personal qualificat— i l’atribució de la disciplina laboral a l’OTP.

En aquest context, els estibadors van dur a terme l’ocupació d’un vaixell italià, el M/V Aquileia, que es trobava realitzant tasques de descàrrega. Aquesta acció tenia com a objectiu pressionar la Generalitat de Catalunya perquè es posicionés respecte a la utilització d’esquiroles. L’ocupació es va prolongar durant un parell de dies.

En junio de 1981 se suspende la aplicación del decreto firmado un año antes. A partir de ese momento comienzan a ganarse sentencias favorables en casos de despido, lo que obliga a la readmisión de los trabajadores afectados.

En febrero de 1982 tiene lugar una acción contra la empresa Contenemar, en la que 250 trabajadores acceden al recinto donde operaba la compañía, provocando daños materiales en sus oficinas y en el área portuaria. Durante estos hechos, dos “toros” y nueve esquiroles caen al agua. Se establecen además guardias de 24 horas para impedir la actividad de personal no sindicalizado. Días después, finalmente, se logra la expulsión de todos los esquiroles del puerto.

Los contactos con otros países europeos comienzan a dar resultados, aunque no llega a consolidarse una unión sindical común para toda Europa, debido en parte a las diferencias de ritmo entre los países nórdicos y el resto.

A finales de ese mismo año se produce un cambio político significativo en España con la celebración de elecciones generales, en las que el PSOE obtiene una amplia mayoría absoluta, superando con creces a Alianza Popular y provocando la desaparición de la UCD, hasta entonces en el poder.

A mediados de 1986, la Coordinadora propone la realización de quince días de huelga escalonada como respuesta a la inacción de la nueva administración y a los procesos de privatización portuaria, ya iniciados en otros países europeos.

Como era previsible, ANAVE manifiesta la postura de la patronal, acusando a los estibadores de pretender presionar al Gobierno para obtener beneficios, especialmente mediante la realización de horas extraordinarias derivadas del retraso en las operaciones de carga y descarga.

Los estibadores de Barcelona responden con una manifestación en la que sacan maquinaria pesada fuera del puerto —palas, toros y vancarries—, mientras se anuncia la posibilidad de otros diez días de huelga general.

Finalmente, se aprueba el Decreto-Ley de Reorganización de los Trabajos de Estiba y Desestiba del Sector Portuario. Bajo la dirección de Álvaro Espina, la administración convoca a las centrales sindicales para iniciar un proceso de negociación que se prolongará durante aproximadamente un año. Este proceso pone fin a la OTP y da lugar a la creación de las Sociedades de Estiba. Paralelamente, se firma el Acuerdo Marco, que culmina un proceso de reforma de dos años, durante el cual el número de estibadores en España se reduce de 12.000 en 1982 a 7.500. Con esta reforma, el modelo español se aproxima al adoptado en el resto de Europa.

En Barcelona, 110 trabajadores se acogen a planes de jubilación anticipada al haber alcanzado los 55 años o más.

La Coordinadora alcanza su décimo aniversario en un contexto en el que se negocia la retención del 20 % del IRPF con la Hacienda pública.

Comienzan a formalizarse los contratos laborales con la nueva Sociedad de Estiba. Con la creación de Estibarna y bajo la dirección de Ramón Saperas, se inicia una etapa de colaboración que permite llevar a cabo prejubilaciones y la reestructuración de equipos, pese a que algunas navieras habían abandonado el puerto a causa de los conflictos. En 1989 se establece el primer turno nocturno de vancarristas, así como un nuevo sistema de contratación para fines de semana.

En 1990, tras el fallecimiento de un trabajador en accidente laboral, se acuerda incrementar de 1.000 a 2.000 pesetas la aportación voluntaria en caso de muerte por accidente.

En 1992 ingresan 46 nuevos gruistas procedentes de la Autoridad Portuaria de Barcelona, así como 15 trabajadores de la empresa Ergransa. Dos años más tarde se incorporan 18 nuevos trabajadores conocidos como “los Teleñecos”.

En 1995 se acuerda operar con La Caixa debido a sus condiciones bancarias, instalándose un cajero automático en la sede de Estibarna. Asimismo, se contrata a Fremap como mutua de accidentes de trabajo y se implantan revisiones médicas anuales para toda la plantilla.

Ese mismo año se produce el despido masivo de 500 trabajadores portuarios en Liverpool (Reino Unido), tras una prolongada huelga motivada por conflictos laborales y en solidaridad con 80 trabajadores previamente despedidos. Estos trabajadores recorren numerosos puertos europeos para advertir de que el conflicto no constituye únicamente un enfrentamiento con el Gobierno de Margaret Thatcher, sino el inicio de un proceso de liberalización que podría extenderse por toda Europa.

A pesar del apoyo económico y la presión ejercida por otros puertos europeos, finalmente los 500 trabajadores son despedidos.

Se intensifican los contactos con delegaciones de puertos internacionales como Montreal, San Francisco, Nueva York, Génova, Estocolmo, Hamburgo, Aarhus, Le Havre, Sídney y Amberes, además de los principales puertos españoles, con el objetivo de crear un comité internacional de estibadores.

Este objetivo se materializa años después, tras la llegada a Barcelona de un buque procedente de Charleston (Estados Unidos), presuntamente cargado por esquiroles tras el despido de 15 trabajadores. Una inspección del comité detecta deficiencias graves en la estiba que comprometen la seguridad de la descarga, lo que provoca la paralización de la operativa y la retención del buque durante más de 48 horas. Tras diversas gestiones y presiones, se logra la readmisión de los trabajadores despedidos. Este episodio impulsa la creación del International Dockworkers Council (IDC), nombrándose a Julián García como secretario general.

A finales de 1997 se incorporan a la plantilla de Barcelona las primeras siete mujeres estibadoras. Asimismo, la nueva Ley de Puertos del Estado establece el traspaso de la gestión portuaria a las distintas comunidades autónomas. En septiembre de 1999 se firma el III Acuerdo Marco, con una vigencia de cinco años.